23 de enero de 2018

Experiencias en la construcción de escudos vikingos

Como ya lo he dicho en otras oportunidades, uno de los principales problemas de los recreadores latinoamericanos es no poder contar con los materiales idóneos para la fabricación de diferentes productos, como sí pueden hallarse en los países europeos o en Estados Unidos. De allí que sea necesario aventurarse muchas veces a la práctica del ensayo y error hasta dar con resultados satisfactorios. El caso de los escudos, y aclaro, los escudos para combate, es uno de estos. Por ello, quiero ofrecer mi experiencia en este tema para que pueda servir de ayuda a quien lo necesite.

Escudos históricos y reconstrucciones para combate. Una nota aclaratoria.
Los escudos de la Era Vikinga tenían un tamaño de alrededor de 80 a 90 cm de diámetro. Estaban construidos con varias tablas unidas, cuyo grosor usualmente variaba entre los 6 y 10 mm, aunque disminuía conforme se acercaba al borde. Su superficie estaba cubierta con tela o cuero para preservar la madera. El borde estaba protegido por cuero, y en ocasiones, por decoraciones en bronce. La manija por lo general era casi del tamaño del diámetro del escudo y podía llevar cuero en la parte en donde se agarraba. Por su parte, los umbos tenían un diámetro de alrededor de 15 cm, y un grosor de entre 3 a 5 mm en la parte superior. (Para información mucho más detallada puede consultarse: http://members.ozemail.com.au/~chrisandpeter/shield/shield.html)
Escudo hallado en Trelleborg, Dinamarca.
Sin desconocer la evidencia histórica y arqueológica, como recreadores históricos, y especialmente como asiduos combatientes que entrenamos por lo menos una vez a la semana, debemos ser conscientes que fabricar un escudo con todos los parámetros correctos, aunque sería una experiencia sumamente provechosa, no justifica la cantidad de trabajo, material y dinero invertido en un objeto que utilizamos para combatir continuamente y que se desgasta con rapidez. Por ello, y siendo conscientes del ineludible anacronismo, debemos buscar otras alternativas que resulten útiles, accesibles, y parecidas a la evidencia.


Madera
Para la construcción de estos escudos, lo más común en todo el mundo es que se utilice madera contrachapada (triplex, como es llamado en Colombia), debido a su cómodo precio, facilidad de encontrar y resistencia. Mientras que en EEUU y Europa se utiliza contrachapado de maderas como fresno, nogal, abedul, o carya (hickory), éstas son casi imposibles de encontrar en Latinoamérica. Por lo general, en nuestros países solo se consigue contrachapado de pino u ocume.

Habiendo utilizado ambos tipos de madera, recomiendo el pino, muy por encima del ocume, pues éste último, aunque más liviano, es mucho menos resistente. Ahora bien, en cuanto al grosor de la madera, he experimentado que lo óptimo es hacerse con contrachapado de entre 6 a 9 mm de espesor. Aquí el recreador debe hacer su elección teniendo en cuenta el peso que desea para su escudo y el tipo de entrenamiento al que estará sometido. Aunque la diferencia de grosor parece poca, cuando se traduce en peso es algo considerable. Un escudo de 6 mm de grosor fabricado en contrachapado de pino es más que suficiente para rendir de manera excelente en estilos como el western, y aceptablemente en Eastern o Huskarl, dependiendo de la intensidad y el uso que el guerrero haga de él (esto es, si desvía los golpes o los absorbe por completo con el escudo), por un tiempo, como mínimo, de 1 año, aunque he tenido escudos de este grosor que han durado mucho más, aunque, obviamente, con algunos daños. Por su parte, los escudos de 9 mm tienen una durabilidad muchísima mayor, de varios años, aunque su peso aumenta considerablemente, sin llegar a ser inutilizable o contraproducente para la salud del guerrero. Así pues, pueden hacerse escudos de 6 mm que les permita tener un combate más ligero y descansado, aunque tendrán que reponerlo en menos tiempo, o uno de 9 mm, mucho más resistente, aunque también más exigente a nivel físico. Yo por mi parte tengo uno de 6 para cuando practico western y uno de 9 para las sesiones de Eastern, aunque el primero lo he utilizado también para los otros estilos.

Los escudos de más de 9 mm de grosor, como algunos que he visto y cargado de 12 y hasta 15 mm, son, en mi opinión, algo no solo más anacrónico, pues los originales pocas veces llegaron a ser tan gruesos, sino contraproducente para la salud física de su portador y para su velocidad y desempeño en combate.
Escudo fabricado en contrachapado de pino de 6 mm de espesor. Tiene un poco más de un año de fabricación y constante uso, y como puede apreciarse, solo tiene unos daños menores. Ha sido utilizado para diferentes estilos, como Western, Eastern y Huskarl.
Recubrimiento y borde
Para cubrir la parte frontal del escudo se utilizan dos capas de tela. Por lo general, y buscando una mayor similitud con los hallazgos históricos, se usa lino, aunque la verdad yo prefiero utilizar lienzo o liencillo por su menor costo y mayor resistencia. Es importante recordar que las capas de tela deben pegarse con las hebras en direcciones contrarias para dar una mejor protección a la madera. Como pegamento, lo mejor es usar cola blanca (colbón) combinado con algo de agua y repartirlo uniformemente con una brocha. La tela debe estirarse al máximo y tras ponerla encima del escudo, quitar las burbujas de aire y las arrugas con las manos o una regla. También es buena idea cubrir la parte trasera del escudo con al menos una capa de tela para mayor durabilidad.

Para el borde, el mejor cuero que se puede utilizar es el que se conoce como rawhide, en inglés. En Colombia lo he conseguido con el nombre de retobo. Si hallarlo es imposible, la otra opción es usar huesos de juguete para perros, los cuales están hechos de un cuero bastante similar. Tras sumergirlo en agua caliente durante un buen rato, se fija al borde con ganchos o pinzas y se deja secar durante 24 horas aproximadamente para que vuelva a endurecerse y tome la forma deseada. Luego se hacen agujeros con un taladro y se procede a coser. El tipo de hilo idóneo para esto es el tendón artificial, aunque dado su dificultad para comprarlo en Latinoamérica, la mejor opción después de esta es hilo encerado.

La gran ventaja del retobo-rawhide está en su dureza y el nivel de protección que ofrece al borde del escudo sumando un peso mínimo, en comparación a otro tipo de cueros como cuello o vaqueta. Además, si la madera del escudo está en muy mal estado y se planee fabricar otro, puede removerse el borde y utilizarlo en el nuevo.
Proceso de fijamiento del cuero al borde del escudo utilizando ganchos.

Umbo
Los umbos deben estar fabricados como mínimo en hierro de calibre 14, aunque mi recomendación es que sean de calibre 12 para más durabilidad y seguridad. Una buena medida para el tamaño de los umbos es de aproximadamente 17-18 cm de diámetro y una profundidad de 7.5 a 8 cm. Estas medidas están pensadas para que, si el guerrero lo desea, pueda utilizar un guante de combate en la mano que sostiene el escudo. En lo personal, yo solo uso un sencillo guante de cuero para mejor agarre y evitar peladuras en los nudillos.

Los umbos que utilizo, y que recomiendo ciegamente, son todos comprados a Thorlak's Armoury. Son de excelente calidad y a un muy buen precio.

Manija
Para las manijas utilizo un sencillo listón de pino de 4 cm de ancho y 2 cm de espesor, y cortado a la longitud del diámetro del escudo, aproximadamente, pues esto último da mayor resistencia al escudo. En la parte donde se agarra, adelgazo y moldeo la forma con una escofina y un bisturí para que sea lo más cómoda posible.

Recomiendo especialmente colocar la manija de forma que las vetas de la madera del escudo queden en diagonal cuando se agarre. Esto aumenta significativamente la vida útil del escudo.

Pintura, decoraciones y acabados
La pintura que recomiendo son los acrílicos, pues son económicos, fáciles de conseguir, pintan muy bien y sellan la tela para proteger el escudo de las inclemencias del clima. Otras personas utilizan pintura en aerosol, aunque personalmente nunca he intentado con estos.

En la parte trasera, en caso de no haber puesto una capa de tela, es bueno dar un recubrimiento con aceite de linaza o con algún barniz mate para proteger la madera.


Si se desea, puede añadirse una correa de cuero para poder colgarse el escudo al hombro. 

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